Ahora que el Real Club Recreativo de Huelva, Decano del Fútbol Español, celebra su 130 cumpleaños, queremos hacer una pequeña semblanza de aquellos que fueron los fundadores, los pioneros, no solo de nuestro club, sino de todo el fútbol español. Nos referimos a aquellos que figuraron como primeros directivos en las reuniones fundacionales del 18 y 23 de diciembre de 1889.

En esta primera entrega, nos centraremos en la figura más decisiva, la del médico escocés William Alexander Mackay, auténtico impulsor de la práctica deportiva en la ciudad de Huelva en la década de los 80 del siglo XIX, organizador de aquellos primeros partidos, y posterior promotor de la constitución oficial del club. Si todo esto no fuera ya bastante para darle primacía a su figura, fue presidente del Recreativo, desde 1896 hasta 1924, siendo por tanto, el presidente que más años ha llevado las riendas del Club.

William Alexander Mackay

El 10 de julio de 1860 nació en la Russell Street de Lybster (Escocia) el fundador del Decano del Fútbol Español. William Alexander era el noveno de los once hijos de John Mackay y de Williamina Sutherland (curiosa coincidencia que fueran once hermanos, como el número reglamentario de un equipo de fútbol, y que él fuera el número 9, el del delantero centro).

Su padre era el pastor de la Free Church (rama escindida en 1843 de la iglesia escocesa) en Lybster, pequeña localidad costera de la comarca de Caithness, en las Highlands, en el extremo norte de Escocia. Además, su padre también ejercía de maestro de escuela, inculcándole, junto a sus primeras enseñanzas, los principios y valores que habrían de regir su vida: el esfuerzo, la tenacidad y la fortaleza, guiado por el lema en latín que aparece en el escudo del clan Mackay: MANU FORTI (con mano fuerte).

Escudo del clan Mackay.

Finalizada su enseñanza primaria, y fallecido su padre en mayo de 1874, William Alexander se traslada a Edimburgo en septiembre de 1874 para realizar estudios secundarios en la Royal High School, durante los siguientes cuatro años. Allí jugó mucho al cricket, convirtiéndose en el capitán del equipo. También destacó en otros deportes, ganando, por ejemplo, las carreras de obstáculos en las competiciones atléticas de junio de 1878 (cuando terminaba sus estudios en la High School).

En octubre de 1878 se matriculó en la Universidad de Edimburgo, para estudiar la carrera de Medicina, siguiendo los pasos de su hermano mayor John Sutherland. En sus años universitarios siguió​practicando el cricket y conoció otros deportes, como el tenis y el fútbol, que ya por entonces se practicaba en The Meadows, el gran parque de Edimburgo, ubicado junto a la Universidad, y que tenía que cruzar diariamente para ir desde su casa, en la calle Argyle Place, a la Facultad de Medicina.

La Universidad de Edimburgo ya tenía club de fútbol constituido y federado desde 1878, el Edinburgh University AFC. Cuando William Alexander estaba en su último año de carrera, dicho club ganó la tercera competición de fútbol más antigua del mundo, la “East of Scotland Shield”.

William Alexander Mackay, durante su juventud en Escocia.

Su hermano John Sutherland ya había sido contratado en 1879 por la Riotinto Company Limited , entonces la mayor compañía minera del mundo. Inicialmente su hermano residió en Huelva, en concreto en el nº 16 de la calle Concepción. Era el Jefe del Departamento Médico de la Compañía, y también se encargaba de dirigir las actividades lúdicas y recreativas del English Club en las Minas de Riotinto, pero necesitaba ayuda, y en junio de 1882 telegrafió a su hermano pequeño para que viniera a España a echarle una mano.

En este sentido, el periódico local John O’Grout Journal de 10 agosto de 1882 informaba que nada más acabar sus exámenes finales de medicina, en junio, el joven William Alexander marchó a ayudar a su hermano médico de la Rio Tinto Company, viajando por Londres, Paris y Madrid. Tras varios meses de prácticas, la dirección de la RTC decide hacerle contrato oficial, con fecha 12 de julio de 1883, para ocupar la plaza de médico de la compañía en Huelva capital.

Desde ese momento William Alexander tuvo el encargo y la tarea de atender no sólo a los muchos empleados de la Compañía en Huelva, sino también a los marineros británicos, enfermos o accidentados, de los barcos que llegaban a nuestro puerto para cargar el mineral. Y además, por iniciativa propia, todos los jueves atendía gratuitamente en su consulta a los onubenses sin recursos.

Residió inicialmente en el recién inaugurado Hotel Colón. La publicidad de dicho Hotel en 1883 y 1884 que se insertaba en varios periódicos británicos lo cita como médico residente. Tenía en un principio su consulta privada en la calle Rico, pero a primeros de octubre de 1883 trasladó dicha consulta a la calle Alfonso XII nº 9, y en mayo de 1884 a la calle Monasterio nº 8.

Fue el impulsor, junto a su hermano John Sutherland, de la construcción de las primeras casas de reposo que la Compañía levantó, a partir de 1883, en la entonces deshabitada Punta Umbría, y visitaba regularmente a los enfermos allí alojados, teniéndose que​ trasladar, junto con los víveres y medicamentos, en una pequeña lancha de la Compañía. Prueba de su rápida identificación con Huelva es el hecho de que fue miembro de la Real Sociedad Colombina Onubense desde 1884.

A partir de junio de 1885, fecha de la inauguración del Hospital de la Riotinto Company en Huelva, en la calle San Andrés (edificio que fue posteriormente el ya desaparecido Colegio Francés), desempeñó en dicho centro su profesión de cirujano. Pero además, según artículo de su colega Pedro Seras en la Gaceta Médica Catalana del 30 de abril de 1893, fue el propio Alexander Mackay quien diseñó dicho hospital, de acuerdo con las últimas directrices higiénico- sanitarias.

Por entonces ya existía en nuestra ciudad una comunidad británica que intentaba mantener sus costumbres de procedencia, practicando esporádicamente el fútbol, el cricket y el tenis. Siendo él un gran deportista, y convencido de los beneficios del ejercicio físico para la salud, el Dr. Mackay se hizo cargo de la organización de los partidos de “juegos de pelota”. Para la práctica del fútbol y el cricket utilizaban un amplio terreno de marismas cegadas al final de la Vega larga, frente a la Fábrica de Gas que dirigía el también escocés Charles Adam. Los tripulantes de los barcos británicos, o sus compatriotas residentes en Ríotinto serían sus primeros y habituales rivales.

Jugadores de cricket en el Velódromo en 1917.

Así, por ejemplo, en junio de 1884 aparecen apuntes de gastos en los Archivos de la Rio Tinto Company de una sociedad de juego de pelota en Huelva. Posteriormente se le denominaba ya Club de Recreo , según podemos comprobar en la carta de respuesta que el Doctor Mackay dirige a Ildefonso Martínez el 1 de marzo de 1888, que se conserva en el Museo del Fútbol de Las Rozas. Y es que, entre 1887 y 1888, varios jóvenes onubenses, atraídos por aquel curioso sport y familiarizados ya con sus reglas, le solicitaron tomar parte en los partidos de fútbol. El Dr. Mackay aceptó encantado, ya que no concebía su club de recreo como algo exclusivo para la colonia británica, y así José García Almansa, Ildefonso Martínez, Alfonso Le Bourg, y algunos otros, se convirtieron en los primeros españoles que jugaron asiduamente al fútbol.

Mientras, en su faceta profesional, se convirtió en miembro del Royal College of Surgeons of England en 1887, el 30 de enero de 1888 ingresó en el Consejo de Médicos y Cirujanos de Madrid, y en julio de 1889 se doctoró en Edimburgo leyendo su tesis, titulada Surgery in Spain, sobre su experiencia en la clínica de Huelva. Poco después fue elegido para la British Gynaecological Society. ​Llegó el momento de organizar el club seriamente: directiva, socios, cuotas, libros de registro y de contabilidad, calendario de actividades… por lo que se convocan dos reuniones para los días 18 y 23 de diciembre de 1889, en los que queda legalmente constituido el ‘Huelva Recreation Club’ oClub Recreativo de Huelva. La presidencia recae en un primer momento en Charles Adam, por ser persona de más edad, con más años en nuestra ciudad, también jugador de cricket y fútbol durante su juventud en Paisley y Glasgow, y, sobre todo, por ser el responsable del terreno donde se jugaban los partidos. A Mackay, que tiene en esos momentos 29 años, lo nombran vocal.

En 1892 Mackay y Adam forman la subcomisión del Club encargada de supervisar las obras del Velódromo, el primer recinto deportivo que se construye en España para la práctica del fútbol. De ese año es también la primera referencia conocida del primer escudo del Club, el corazón azul y blanco, con los colores más queridos para él, los que formaban parte tanto del escudo del clan Mackay como de las banderas de Escocia y de Huelva (incluso del Lybster FC, fundado en 1887).

En su faceta como deportista, fue sobre todo un gran jugador de cricket, aparece como jugador y capitán en prácticamente todas las alineaciones conocidas de cricket entre 1889 y 1917, incluyendo la dirección de las expediciones tanto a Lisboa como a Gibraltar para jugar contra los clubes de ambas localidades. A partir de 1896 el Dr. Mackay tomaría oficialmente las riendas del Recreativo como Presidente.

Tras su matrimonio con Catherine Bannerman en octubre de 1885 y el nacimiento de su primera hija, Anita, decide irse a vivir a los altos de su consulta médica de la calle Monasterio (actual calle Vázquez López). Ya en 1892 decide abrir su primera Clínica en el n.º 23 de la calle Alfonso XII. En 1896 traslada su consulta y domicilio al número 18 de la Calle La Fuente, justo frente a la casa de su gran amigo y paisano Charles Adam.

Don Alejandro, como todos le llamaban, estaba muy integrado en la sociedad onubense, y Huelva lo quería y admiraba. Era un cirujano excepcional, y su prestigio se extendió tanto que venían a operarse con él, desde políticos y terratenientes, hasta toreros, e incluso alguna diva de la ópera, venidos de muchos puntos: Madrid, Gibraltar, Sevilla, Cádiz, Málaga, Murcia… incluso Ramón y Cajal hizo una visita a su clínica. ​Pero la fatalidad se cebó trágicamente con su familia, sumiéndole en el dolor. La primera esposa de Mackay fallecería con 36 años a las 19 horas del 15 de marzo de 1898 de eclampsia en el parto (nacería muerto su sexto hijo), en Punta Umbría. Antes habían tenido cinco hijos:

  • Anita (llamada así incluso en prensa escocesa), nacida en 1886 .
  • Sheila Sutherland, que falleció el 29 de enero de 1888.
  • Molly (María Banerman) y Juanito (John Munro), gemelos nacidos el 27 de noviembre de 1888.
  • Alexander Robson Mackay, nacido el 29 de junio de 1895.

Todos ellos fallecieron a temprana edad, al parecer por fibrosis quística, enfermedad entonces desconocida: Anita el 16 de julio de 1902 a los 15 años en Tain (Escocia), Juanito falleció en marzo de 1899, con diez años, en Escocia; su hermana gemela Molly en enero de 1902, a los 13 años, en Huelva, y Alexander el 4 de enero de 1896, a los 6 meses de edad, en Huelva, quedando por tanto viudo en 1898 y sin hijos vivos en 1902. Todos se fueron en apenas 6 años, quedándose solo, a miles de kilómetros de su tierra natal. Cualquier otro se hubiera hundido. Pero él no. Se refugió en su trabajo, donde encontraba el consuelo de salvar otras vidas.

El 18 de septiembre de 1900 había inaugurado una nueva clínica en la calle La Fuente nº 18, donde había tenido su casa-consulta, y que antes había sido el palacio de los Garrocho, ocupando también el piso superior del edificio. Desde ese momento pasa a vivir de nuevo en lo que fue el Hotel Colón, concretamente en la suite que, por fallecimiento, deja libre un año antes su gran amigo Gavin Martin Speirs, también directivo del Recre, en el ala izquierda de la planta baja del edificio Sur (parte del actual salón de chimeneas).

Los doctores Mackay, Gray y Macdonald, en la entrada de la clínica.

Poco después dirige con entusiasmo la reorganización del Club para abrirlo de nuevo a toda la sociedad onubense, confeccionando un nuevo Reglamento, creando una estructura de cantera, organizando la competición de la Copa Seamen’s, y construyendo en el Velódromo un bonito pabellón para gimnasia y esgrima, además de vestuarios, y pistas de tenis anexas. También decide enviar a Madrid un equipo del Club para disputar los Campeonatos de España de 1906 y 1907, a pesar del coste y la distancia, teniendo en cuenta las comunicaciones de entonces.

Volvió a casarse el 5 de abril de 1908, con Louisa Emily Crommelin Brown, de 29 años (1879-1957), nacida en la Dehli (India), pero​ residente en Edimburgo. Louisa Emily era sobrina de su primera esposa. Con ella tuvo cuatro hijos, y, afortunadamente, todos crecieron sanos:

  • Louisa Cecile Anne, nacida el 10 de febrero de 1909.
  • Ursula Banerman, el 20 de marzo de 1910.
  • Alastair Crommelin, el 4 de diciembre de 1912.
  • Ian Bannerman el 12 de marzo de 1916.

Su actividad al frente de su club Recreativo no decayó. Creó en 1909 los Campeonatos de Andalucía y Extremadura de Foot-ball, donando personalmente la Copa de Plata que se concedía anualmente al equipo vencedor. Dicha Copa y las medallas para los jugadores se adquirieron en Londres. La primera edición de dicho Campeonato se disputó en enero de 1910, y el Recreativo, tras ganar consecutivamente las tres primeras ediciones, se quedó con el trofeo en propiedad. También, a finales de 1909, la directiva que él dirigía impulsó el cambio de indumentaria para el equipo, adquiriéndose en diciembre de 1909 las primeras equipaciones blanquiazules en la tienda The Great City Sports House de Londres .

Aceptó el desafío lanzado desde Cádiz en 1912 para ir allí a disputar la Copa del Centenario de las Cortes de Cádiz, y los jugadores del Club la ganaron brillantemente y se la trajeron a Huelva… el Recreativo ganaba siempre, o casi siempre. Era el Club hegemónico en Andalucía, el modelo a imitar, llenaba de orgullo a los onubenses y causaba profundo respeto y admiración fuera de Huelva. En 1909 Alfonso XIII le había concedido la Gran Cruz Blanca. Y en marzo de 1915 fue el propio William Alexander Mackay el que entregó en mano al Ministro de Gobernación el escrito solicitando al Rey que aceptara la Presidencia Honoraria del Club. Desde entonces el Recreativo es Real.

El doctor Mackay fue también el introductor del golf en nuestra capital, donando el primer trofeo conocido, en 1916, para la disputa de un torneo en Huelva entre los miembros de la colonia británica de Ríotinto y la capital. Publicó numerosos libros de medicina y cirugía, por ejemplo, en 1910, el titulado “El tratamiento moderno de las enfermedades crónicas del aparato digestivo”.

Residió en la suite del Hotel Colón hasta 1911, año en que el arquitecto Luis Mosteiro edificó su chalet, en Viñas de San Pedro, que aun se conserva. Y en junio de 1913 inaugura una nueva y más amplia Clínica, dotada con el instrumental médico más avanzado de la época, para poder atender mejor a todos sus pacientes, en un​bonito edificio exento construido por el arquitecto Moisés Serrano junto a su nueva vivienda, que tristemente no ha llegado hasta nuestros días.

Chalet de William Alexander Mackay, hoy en día sigue en pie.

En los años veinte el profesionalismo se extendió por el futbol español, pero él se resistió a modificar el espíritu amateur del Club que un día fundara. La afición, sin embargo, estaba alicaída, al ver que el Recreativo ya no podía competir de igual a igual con aquellos a los que antes ganaba. Entonces entendió que los tiempos habían cambiado y decidió dejar la presidencia del Club en septiembre de 1924, cuarenta años después de aquellos primeros partidos que organizara frente a la Fábrica de Gas.

El Ayuntamiento de Huelva le había concedido ya en 1913 el título de Hijo Adoptivo de la ciudad, pero no sería hasta el 7 de julio de 1923, en un gran homenaje, tanto oficial como popular, cuando se le hizo entrega del pergamino con dicha distinción, rotulándose además ese día la antigua calle Montrocal con el nuevo nombre de Calle de los Doctores Mackay y Macdonald (denominación que se ha mantenido hasta hoy, si bien el actual rótulo lo simplifica y lleva a confusión). En aquel día su discurso de agradecimiento terminó con estas palabras:

“He sufrido en Huelva las mayores angustias de mi vida y las mayores alegrías también. Si Dios así lo dispone, muy contento me quedaré para siempre, bajo la sombra de los cipreses, rodeado de amigos, durmiendo el último sueño y esperando el eterno amanecer bajo las estrellas del firmamento azul de Huelva”.

Finalmente no fue así, dado que, a finales de 1926, sintiéndose enfermo, tuvo que dejar su afamada Clínica al mando de su sobrino Ian Macdonald, y, tras una emotiva carta al Alcalde de Huelva, en la que se definía como “el más modesto, pero desde luego, el más entusiasta hijo adoptivo de la Gloriosa Onuba”, marchó a la casa donde su familia pasaba los veranos, en la granja de Heathmount, cerca de Tain (Escocia), donde le sobrevino la muerte el 14 de julio de 1927. Los familiares que le atendieron en sus últimos momentos contaron (y su nieto Colin así nos lo transmitió) que en su lecho de muerte llevaba con él una fotografía de su casa de Huelva.

Nota sobre el fallecimiento de Mackay

Alejandro López.
Departamento de Historia Real Club Recreativo de Huelva.