El origen del fútbol en España y el de su Club Decano, el Real Club Recreativo de Huelva, va unido a aquellos británicos que se asentaron en la provincia onubense en la segunda mitad del siglo XIX, al reclamo de sus ricos yacimientos mineros. Numerosos datos, testimonios y documentos así lo corroboran.

Las antiguas minas de Tharsis y La Zarza comenzaron a ser explotadas en época moderna en 1856 por la “Compagnie de Cuivres d’Huelva”, con capital francés, pero pasarían a manos escocesas a partir de 1866, con la constitución en Glasgow de la “Tharsis Sulphur and Copper Company Ltd.”, convertiéndose pronto en la mayor compañía minera del mundo (justo hasta que la Rio Tinto Company Ltd. le arrebate la primacía una década después). Desde ese año de 1866 se empieza a establecer en la provincia de Huelva una pequeña comunidad escocesa repartida entre las poblaciones mineras mencionadas, la capital, y el punto de embarque del mineral, en Corrales.
El desembarco en 1873 de la Rio Tinto Company Limited en la provincia de Huelva va a suponer, además de un revulsivo sin precedentes para la economía provincial, un impulso trascendental para la incipiente historia deportiva de nuestro país, pues su personal directivo y sus primeros técnicos, llegados desde Gran Bretaña para establecerse tanto en las minas como en la capital onubense, quisieron trasplantar a nuestra provincia sus hábitos y costumbres, y entre ellas, por supuesto, la práctica de sus sports, organizando eventos de fútbol, tenis, cricket y otros deportes de origen anglosajón, como el polo, el badminton, el rugby o el golf. Inicialmente, estos sports (el término “deportes” no se generalizó hasta años más tarde) eran jugados únicamente por los británicos, puesto que eran los que conocían las reglas y ya los venían practicando asiduamente en su tierra de procedencia, además de la habitual endogamia sociocultural típica de la mentalidad anglosajona. 
En Riotinto, estas practicas deportivas formaron parte de las actividades del English Club, constituido en 1878, según se recoge en sus estatutos de 1966, inicialmente en el nº2 de la calle Sanz del antiguo pueblo de Rio Tinto (pueblo hoy desaparecido, ya que fue demolido para permitir la expansión de los trabajos de extracción minera).

Primera sede del English Club de Riotinto en Calle Sanz

Sin embargo, el primer partido de fútbol en la provincia onubense del que tenemos referencia escrita se disputó antes, el 10 de septiembre de 1874, entre unos “railmen”, término que podría hacer referencia a los empleados  encargados de tender las vías del ferrocarril desde el puerto de Huelva hasta las minas de Riotinto, o al personal técnico y directivo a cargo de dichas obras, de nacionalidad británica, junto a miembros de una tropa o cuadrilla dirigida por el capitán W. F. Adams, que se desplazaba a Gibraltar. Este hecho quedó recogido el 13 de septiembre de 1874 en el Libro de Huéspedes del Hotel Inglés o Posada de Gaucín, bello pueblo de  la provincia de Málaga, escrito de puño y letra del propio capitán Adams a su paso por dicha localidad, tres días después de jugar dicho partido. Así pudo leerla en su día el periodista británico, afincado en España, Phil Ball, el cual lo recoge en su libro Morbo, dedicado al fútbol español, aunque posteriormente el trozo de la hoja que contenía dicho texto manuscrito fue arrancado del libro original. La nota, según Phil Ball,  decía así:
“(We) marched out from Huelva on Wednesday. Played foot-ball with some railmen at about an hour out”

Efectivamente, tras la compra de las famosas minas en 1873, la Rio Tinto Company inició la construcción tanto del ferrocarril entre la capital y las minas de Riotinto como del espectacular Muelle-embarcadero en la ría de Huelva para la descarga del mineral. Y en esos meses del año 1874 era muy numeroso el personal contratado para tender las vías férreas, cuyo trazado completo pudo concluirse ya en julio de 1875, mientras que las obras del Muelle, iniciadas en 1874 bajo la dirección de Thomas Gibson, y diseño de Sir George Barclay Bruce, terminaron en  marzo de 1876.

The Ilustrated London News 1875. Puerto de Huelva, ferrocarril y Riotinto

Ya hemos señalado que el English Club de Minas de Riotinto data de 1878, del cual aparecen gastos en los libros de Contabilidad de la RTC desde 1880. Precisamente de ese año tenemos ya referencias a una actividad (juego de pelota) llevada a cabo en la plaza de toros de Riotinto el 3 de Octubre de 1880, que podría referirse al fútbol, apareciendo días después en la publicación madrileña Boletín de Loterías y Toros:

“En el intermedio de los dos toros de muerte hubo juego de pelota con música…”

Boletín de Loterías y Toros 11 octubre 1880 Juego de pelota en Riotinto

Durante el año anterior, 1879, habían arribado a Huelva capital tres escoceses que van a dar un impulso decisivo a las prácticas deportivas en la ciudad: John Broadfoot, agente comercial de la Rio Tinto Company Ltd., en marzo; John Sutherland Mackay, médico de la misma compañía, en septiembre; y Charles Adam, ingeniero, en diciembre. Y un dato importante relacionado con el inicio de las prácticas de los “juegos de pelota” en Huelva capital se ha descubierto recientemente gracias al diario personal que escribió Richard Eschott Carr, empleado de las oficinas de Huelva de la RTCL entre 1877 y 1880, del que sus descendientes han donado una copia digital al Archivo Histórico Minero de la Fundación Riotinto. En dicho diario, con fechas 12 y 30 de noviembre de 1879, Carr anota que, junto a otros varios miembros de la colonia británica de la ciudad, acababan de constituir el “Huelva Lawn Tennis Club”, presidido por el Agente Comercial de la Rio Tinto Company Ltd. en Huelva, el escocés John Broadfoot, y con el propio Richard Carr como Tesorero del mismo.
La fundación de un club entre los miembros de la comunidad británica residentes en la ciudad, para la práctica de este deporte, parece indicarnos que, al menos, habría habido reuniones para iniciar su práctica de forma regular y que tendría que haber ya algún lugar acondicionado para practicarlo. Por otro lado, no parece muy lógico que la colonia británica en Huelva se organizase para jugar regularmente al tenis ya en 1879, en aquel momento un deporte recién inventado y poco conocido, y no intentaran practicar también deportes de equipo mucho más populares, enraizados y extendidos entre ellos, como el cricket y el fútbol.

Por esas mismas fechas, finales de 1879, la empresa, fundada en Glasgow, The Huelva Gas Company, que había logrado la concesión del servicio de alumbrado por gas de las calles de la capital onubense, comienza la construcción de su fábrica de gas, al final de la llamada Vega Larga, con la dirección del ingeniero escocés Charles Adam, para poder dar su servicio de iluminación a la ciudad en el primer semestre de 1880. También va a rellenar un amplio espacio de la zona de marismas situada justo enfrente de su Fábrica de Gas. Este nuevo terreno llano disponible, cuya cesión solicitará dicha compañía británica por escrito al Ayuntamiento, será aprovechado desde entonces como campo de juego habitual para la práctica del fútbol y del cricket, los “juegos de pelota” más populares. Entre los diversos testimonios que lo corroboran hay uno directo, y nos indica que al menos desde principios de la década de 1880 los empleados británicos de la Rio Tinto Company disputaban partidos de fútbol entre los que residían en las minas y los de la capital, desplazándose para ello los primeros hasta Huelva.

Terrenos frente a la fábrica de gas a principios siglo XX

Así lo contaba el escocés Daniel Macmillan Young, empleado de Minas de Riotinto, en una entrevista al Diario de Huelva en 1933 en la que vierte sus recuerdos:
– “Vine a España en 1880 [… ] Era casi un niño. Tenía 16 años. […] No, no había fútbol en España entonces, puedo asegurarlo a usted. El primer grupo que se formó lo creó un compañero de trabajo en las Minas, llamado Crozier. En el él se me reservó un puesto. Era el año 81.
– ¿Contra quién jugaban ustedes?
– Contra otro equipo que se formaba en Huelva compuesto por ingleses residentes allí, y otros que venían de Tharsis y otras minas cercanas. El grupo primero se formó aquí en Río-Tinto, pero por falta de enemigos solo podíamos hacer entrenamientos en el campo que hoy está destinado al golf. Cuando había que celebrar algún partido marchábamos a Huelva y allí jugábamos en un campo que marcábamos nosotros mismos en la marisma cegada frente a la antigua fábrica de gas. Nosotros mismos trasportábamos a cuestas las porterías y una tienda de lona que servía para vestirnos.
– ¿Cómo se llamaban los equipos?
– No tuvieron denominación alguna hasta el año 88 que se fundó y legalizó el de Huelva bajo el título de Huelva Recreation Club. El Club Recreativo de hoy.”

Diario de Huelva 1933 Entrevista a D M Young. AMH.
Diario de Huelva 1933 Entrevista a D M Young. AMH.
Diario de Huelva 1933 Entrevista a D M Young. AMH.

Del mismo modo, en una crónica futbolística de inicios de 1903 del periódico La Provincia, el redactor (que por entonces era habitualmente José Muñoz Pérez, propietario de dicha publicación y uno de los directivos fundadores del Club Recreativo) también fija cronológicamente en aquellos primeros años de la década de los ochenta los inicios de la actividad futbolística continuada: “Quizás haya sido Huelva donde más se ha jugado al foot-ball allá por los años 80 al 92…”

La Provincia 16 marzo 1903. AMH.

Traemos ahora el relato de esos primeros partidos en los terrenos frente a la fábrica de gas, en las palabras del exportero del Recreativo José González Pérez, que escribió en 1929 su libro Historia del fútbol en Huelva y su provincia (aunque salió a la venta en enero de 1930, los últimos datos estadísticos que recoge son de octubre de 1929).

Es importante remarcar que el autor fue desde pequeño socio del club y jugó en los equipos del mismo desde niño, siendo el portero titular del primer equipo hasta principios de los años veinte. Por ello, aunque no llegó a presenciar aquellos primeros partidos, sí conoció personalmente a muchos de los pioneros y a los directivos de todos aquellos años, entre los que se encontraban el doctor Mackay, José Muñoz, Alcock, García Almansa, Lebourg, etc. por lo que pudo recopilar la información para su relato de fuentes directas.

De hecho aún vivían varios de los pioneros cuando lo redactó:

“Ya hace más de doce lustros que en Huelva se juega al fútbol. No creemos que en ningún lugar de España se hubiera visto un balón antes de esa fecha. Fue en nuestra capital, en terrenos de los que hoy forman la zona de Obras del  Puerto, donde en un field construido de prisa, un rectángulo en medio de la marisma cegada, sin nivelación ni uniformidad en el piso, un puñado de hombres… jugaron el primer partido de fútbol que vio nuestro cielo azul.”
De forma parecida lo narraba Domingo Manfredi en 1945, en el prólogo del libro de Montero Escalera Un siglo en la historia de Huelva:
“Hace más de setenta años… unos mocetones rubios, empleados y técnicos de la Compañía de Riotinto, pasaron un día por la Vega Larga con un balón debajo del brazo. Llegaron a lo que hoy es el barrio de las Colonias, y sobre la marisma, salitrosa y endurecida, marcaron con piedras el primer campo de deportes de España. Los campesinos de los huertos cercanos y los obreros de los hornos de ladrillos se asombraron al ver cómo aquellos ingleses, en ropas menores, corrían como desesperados detrás de una pelota de cuero.”

Todos estos testimonios, directos e indirectos, y referencias escritas, nos indican claramente que las comunidades británicas en Minas de Riotinto y Huelva jugaban ya a sus sports al menos desde finales de la década de los 70 y principios de la década de los 80. Pero faltaba aún por llegar la figura clave que impulsara y centralizara la organización de dichas prácticas deportivas en la capital onubense, y por ello, un personaje trascendental para el desarrollo y arraigo del fútbol en Huelva y en España: William Alexander Mackay.

William Alexander Mackay de joven

Este joven médico escocés, reconocido sportman desde sus tiempos en el Royal High School, va a establecerse en Huelva en julio de 1883, con apenas 22 años, recién salido de la prestigiosa Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo, la cual ya contaba desde 1878 con un club de fútbol constituido y federado, el Edinburgh University AFC. Incluso durante el último año de carrera de Mackay, dicho club consiguió ganar la tercera competición de fútbol más antigua del mundo, la East of Scotland Shield.

El Doctor Mackay firmó su contrato con la Rio Tinto Company Ltd. el 12 de julio de 1883 para el puesto de médico en Huelva capital. Su hermano mayor, John Sutherland Mackay, residente como hemos dicho en Huelva desde 1879, se había trasladado en 1882 a Riotinto para asumir la Jefatura del Departamento Médico de la Compañía, haciéndose cargo también de dirigir las actividades lúdicas del English Club de Minas de Riotinto, que por esos años pasarían a realizarse en los terrenos del recién construido barrio inglés de Bellavista.

Campo de golf en Bellavista (Riotinto) a finales del siglo XIX

El joven Mackay, gracias a su puesto, que incluía entre sus tareas la asistencia médica no solo del personal de la compañía en Huelva, sino también de los marineros británicos que arribaban al puerto, y convencido de los beneficios del ejercicio físico para la salud, se va a encargar de promover y organizar partidos de fútbol y de cricket en los ya mencionados terrenos del final de la Vega Larga, frente a la Fábrica de Gas de la Huelva Gas Company, que dirigía desde finales de 1879, como ya hemos señalado, el también escocés Charles Adam. Esos partidos los disputaban los británicos residentes en Huelva, unas veces con los miembros del English Club de Minas de Riotinto, dirigidos por el hermano mayor del Dr. Mackay, y en otras ocasiones, con los marineros anglosajones de los barcos atracados en el puerto. 
En los Libros Diarios de contabilidad de la Rio Tinto Company aparece un apunte de gasto, concretamente de albañilería, en junio de 1884, imputado a una Sociedad de Juegos de Pelota (podría tratarse del levantamiento de una valla en los terrenos frente a la Fábrica de Gas).  Y en esos mismos libros, en años siguientes, aparecen igualmente pagos del Club Inglés, dependiente de la Rio Tinto Company, al encargado de la Fábrica de Gas de Huelva, Gabriel Jeandelice, que podrían tener relación con estas actividades.

Retomamos el relato de González Pérez de 1929 sobre estos años previos a la legalización del Club Recreativo:
“… si en los tiempos de origen no estuvo el Club constituido como tal, no puede eso empañar la gloria legítima que corresponde a la iniciación, ya que aquellos que en época lejana formaron peñas de amigos que, de tarde en tarde, distraían la languidez de sus horas de ocio en el cultivo del sport, son los mismos que luego formaron y legalizaron el Huelva Recreation Club. […] El cricket y el fútbol se jugaron en la marisma cegada, frente a los terrenos de la que hace algunos años fue fábrica de gas. El alma y sostén de aquellas peñas de amigos, era un joven y eminente doctor, que más tarde fue el organizador, el apoyo más firme y el prestigio más sólido del Huelva Recreation Club, del Club Recreativo de Huelva y del Real Club Recreativo de Huelva: Don Alejandro Mackay.”

Sabemos también de la disputa de un partido de cricket el 12 de mayo de 1885 entre los clubs de Huelva y Riotinto en los terrenos frente a la Fábrica de Gas, ya que este dato se recoge, a modo de coincidencia anecdótica, en una crónica de La Provincia de otro partido disputado ese mismo día, pero de algunos años después.

La Provincia 14 de mayo 1906. AMH.
La Provincia 14 de mayo 1906. AMH.

Poco a poco, la práctica de algunos de esos sports, sobre todo el fútbol, fue abriéndose a la población autóctona en Huelva capital, donde la existencia de una pequeña burguesía local (ingenieros, abogados, médicos, banqueros y empresarios) propició que, a diferencia de lo que ocurría en las minas, la separación entre ambas comunidades fuera menor social, cultural y económicamente.
Entre 1887 y 1888 se van incorporando algunos jóvenes españoles a los partidos de fútbol de los terrenos frente a la Fábrica de Gas, la mayoría de ellos estudiantes en el Instituto de Segunda Enseñanza de Huelva, ubicado por entonces en la Merced, muy cerca de dicho terreno de juego.
Así lo recordaba uno de aquellos jóvenes, Ildefonso Martínez Pérez, hijo de un estrecho colaborador de Sundheim en sus proyectos ferroviarios, y que llegaría a ser Teniente Coronel del Estado Mayor, en la entrevista que concedió al diario Odiel en 1955:
“… el primer contacto que tomó con un balón fue en 1888, con ocasión en que cursaba sus estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza, por aquél entonces enclavado en la Plaza de la Merced. […] se lanzaban hacia las marismas que existen frene a los terrenos en que estuvo la Fábrica de Gas, lugar que en nuestros días ocupa el cuartel de la Guardia Civil. Ellos habían observado a los primeros jugadores, ingleses de Riotinto […] se fueron aficionando y él, particularmente, con los amigos de la época -1888- acudían también a ejercitarse.
– ¿Recuerda nombres, don Ildefonso?
– Pues verá, no olvido el de Alfonso Lebourg, que jugaba de portero, ni los de José García “el Intérprete”, Manolo Almansa, Rafael Mezquita, Hare Welton, y con estos y empleados de Riotinto, llegamos a jugar igualmente con las tripulaciones de los buques que aquí venían.
– ¿Primer partido y primer resultado de ustedes?
– Jugamos con los empleados de las minas de Riotinto y ganamos, no recuerdo por cuanto tanteo.
-¿Quién los presidía a ustedes?
– Don Alejandro Mackay, un eminente cirujano inglés que vino de médico-director a Riotinto.
– ¿Usted hasta cuando jugó?
– Yo practiqué ese deporte hasta 1891. Entonces me dediqué a remar, y en el 92 llegué a ser proel de la Primera tripulación de Huelva, cuando el Centenario.”
Esta entrevista es muy significativa porque nos confirma cronología, lugar, y al doctor Mackay como organizador de aquellos encuentros en la etapa previa a la oficialización del Club, y nombra, como primeros españoles del equipo, a José García Almansa “el intérprete”, Manuel Almansa, Rafael Mezquita, y Alfonso Lebourg.
Este último, hijo del anterior director de la Compañía de Tharsis, actuaba de portero, según destaca Ildefonso Martínez, lo que le convierte en el primer guardameta conocido del fútbol español. Teniendo en cuenta que el instituto de Segunda Enseñanza se trasladaría en septiembre de 1888 desde la Plaza de la Merced a la esquina de la Avenida Odiel con calle Rábida, que el portero habitual a partir de 1889 era Wakelin, y que el propio Martínez ya no aparece en las alineaciones posteriores, pero sí en las tripulaciones de las regatas desde 1891, podemos corroborar los datos aportados.

Diario Odiel 1955 Entrevista a Ildefonso Martínez Pérez

Un documento de enorme valor, y relacionado con la anterior entrevista citada, es la carta, con fecha 1 de marzo de 1888, en la que Alexander Mackay responde a la petición de jugar, formulada por Ildefonso Martínez el 20 de febrero anterior, y le invita a participar en las partidas de fútbol previstas para el 5 de marzo contra tripulantes del buque Jane Cory. En dicha carta se habla textualmente de: “sports que nuestro Club de Recreo viene desarrollando desde hace varios años”, y unas líneas más abajo: “el Dr. Mackay tiene a bien invitarle a participar en las próximas partidas de football …”. La carta fue encontrada por un hijo de Ildefonso Martínez y está actualmente expuesta en el Museo de la Real Federación Española de Fútbol, en Las Rozas. También se exhibe una réplica fidedigna en el Museo del Decano, en el Estadio Nuevo Colombino.

Carta a Ildefonso Martinez 1 marzo 1888.

Otro testimonio relacionado lo aporta el cronista local que firmaba como Doctor Onuba (José Pablo Vázquez) en las páginas de La Provincia, y que le dedicaba al pionero Lebourg estas palabras en 1919, con motivo de la aparición del primer número de la revista Huelva Sport: “Los sembradores del balompié en nuestra tierra tienen también una revista semanal […]  y apelo al leader del balompié de aquella época, mi querido amigo Alfonso Le-Bourg, que en un mal campo (las marismas que hay enfrente de la fábrica del gas) llegó a hacerse el campeón de un sport que, de continuar como hoy se juega en Andalucía, llegará a casi a desterrar las inviolables corridas de toros”. La expresión utilizada: “llegó a hacerse el campeón” parece indicar una dedicación prolongada, no puntual ni esporádica. Y aunque Lebourg aparece en alineaciones con el Club ya oficialmente constituido, lo hace jugando en otras posiciones distintas de la de portero que mencionaba Ildefonso Martínez. Además, el terreno de juego a partir de 1892 será ya el campo del Velódromo, por lo que la época a la que alude el Doctor Onuba debe ser lógicamente anterior.
La incorporación de jóvenes de la burguesía local onubense a los partidos de fútbol sería bien vista y hasta alentada, no solo por el Doctor Mackay, sino por los directivos de la Rio Tinto Company, precisamente en un momento, 1888, especialmente difícil para la imagen de dicha compañía minera. El conocido como “conflicto de los humos”, provocado por las emanaciones nocivas de las “teleras”, llegó a su cúspide a principios de ese año con la gran manifestación que acabó, trágicamente, con un tiroteo y numerosos muertos en la plaza del Ayuntamiento de Minas de Riotinto, lo que obligó, en los meses siguientes, a debatir en las Cortes una Ley que regulase, limitase y progresivamente eliminase el sistema de calcinaciones de minerales al aire libre (conocida como Decreto de Albareda).

Sin admitirlo abiertamente, la Compañía puso en marcha entonces varias medidas para, además de intentar influir en las decisiones políticas que le pudieran afectar, lavar en cierta forma su imagen ante la sociedad con la que tenía que convivir. Una de ellas sería esta apertura de sus prácticas deportivas a la población local, y además, empezar a publicitarlas, desde el inicio de 1889, mediante crónicas insertadas en el periódico afín La Provincia, ofreciendo así la imagen de una colonia británica promotora de entretenimientos y ejercicios saludables (higiénicos, se decía entonces).
Este cambio de estrategia explicaría por qué, en la primera noticia concreta que publica dicho periódico de un “match de juego de pelota”, el 8 de marzo de 1889, disputado “en la explanada que hay en las marismas frente a la Fábrica del Gas”, no se da como novedad, y en cambio el redactor ya asegura: “dado el interés que esta clase de juegos despierta en toda la Colonia Inglesa, es seguro que asistirá una gran concurrencia”, lo que deja claro que esos eventos deportivos ya eran habituales en Huelva y existía un público numeroso que solía acudir a presenciarlos.
Desde ese momento las noticias sobre el “higiénico sport” sí van a aparecer con frecuencia en dicho periódico, contrastando con el mutismo de años anteriores, cuando la colonia británica no habría tenido especial interés en difundir en la prensa local sus actividades de ocio. Además, tanto la Compañía de Riotinto, como la de Tharsis, empeñadas en mantener el sistema de calcinaciones al aire libre, intentarían tener de su parte a los poderes fácticos de la capital y provincia en la defensa de sus intereses, y una de sus estrategias pudo consistir en integrar a los principales elementos locales en las prácticas deportivas y sociales de su pequeña comunidad, hasta entonces poco permeable al resto de la población.

El Club de Recreo dirigido por Mackay ya había iniciado el camino en la integración de británicos y españoles en la práctica deportiva, pero llegó el momento de dar un paso más, para darle una base organizativa más sólida y oficializarse.
El 2 de noviembre de 1889 se disputa de nuevo un partido de cricket en Huelva entre los clubes de Huelva y Riotinto, en los terrenos frente a la Fábrica de Gas. El doctor Mackay capitanea a los onubenses y la alineación está compuesta por muchos de los que al mes siguiente van a ser directivos oficiales del club. El tercer tiempo se celebra, como ya era habitual, en el Wakelin Restaurant, y según cuenta el redactor de La Provincia, los diversos brindis fueron pronunciados por Mackay, en primer lugar, a continuación Roberts por el team de Riotinto, y finalmente Charles Adam. Ahí se estaría gestando seguramente la constitución formal de una sociedad en Huelva para la práctica de los sports, sobre todo el fútbol, que ya estaba calando entre los jóvenes onubenses.
Así, con la convocatoria firmada por E. W. Palin el 16 de diciembre de 1889 para la reunión fundacional del 18 de diciembre, junto con la segunda reunión mantenida el 23 de diciembre en el gran salón comedor del Hotel Colón, se constituyó oficialmente el club, que, como hemos apreciado en los diversos testimonios aportados, ya venía funcionando informalmente desde varios años antes, pero ahora legalizado, con socios dados de alta, cargos electos, libros de actas y socios, cuotas, sede propia, etc.

Para terminar esta relación de testimonios y documentos sobre la práctica continuada del fútbol en Huelva y provincia hasta la oficialidad del Club Recreativo (Huelva Recreation Club para sus comunicaciones en inglés), podemos enlazar con el primer encuentro de la sociedad legalmente constituida, de nuevo en las palabras de González Pérez, que, como ya hemos señalado, pudo recabar la información directamente de pioneros, que como Alcock o B.T. Daniel, eran habituales de las primeras alineaciones:
“Constituido ya el Huelva Recreation Club; determinadas sus fuentes de ingreso, y normalizada su existencia, siguió jugándose tennis en el court de la que hoy se llama Alameda Sundheim, en honor a aquel Don Guillermo, y cricket y foot-ball en las marismas, frente a la antigua fábrica de gas. En este campo abierto, jugó el equipo su primer partido en “casa” contra un once compuesto por tripulantes de vapores surtos en el puerto. Se recuerdan los hombres de algunos de los jugadores de Huelva: Wakelin era goal-keeper; Crump; Smith, Daniel (B.T.), Alcock, Birchall y Nicholson, ocuparon otros puestos. En ese primer partido, sonrió el triunfo a los equipiers del Huelva Recreation Club.”

Alejandro López Pérez
Departamento de Historia del Real Club Recreativo de Huelva.